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Barcelona Open, un torneo exclusivo para 1000 asistentes

Barcelona Open, un torneo exclusivo para 1000 asistentes

La pandemia ha golpeado duramente al mundo del deporte, y el Barcelona Open Banc Sabadell no es una excepción. Pero dice el refrán que «no hay mal que por bien no venga», y esta edición de ‘bolsillo’ del Godó se ha convertido en un evento tenístico exclusivo de primer nivel.

Que siga viniendo el rey de la tierra, el español Rafael Nadal, once veces ganador del torneo, y número 3 del ranking mundial, ayuda. Pero también un cartel con quince jugadores entre los 30 mejores del circuito ATP, incluidos los dos últimos finalistas en el Masters 1.000 de Montecarlo: el griego Stefanos Tsitsipas (5) y el ruso Andrey Rublev (7).

Las restricciones sanitarias han obligado a este Open 500, que el año pasado tuvo que cancelarse por el coronavirus, a redimensionarse y reinventarse para seguir siendo un éxito. Y sólo 1.000 privilegiados al día pueden ver en directo a algunos de los mejores tenistas del mundo en esta edición.

Lógicamente, el torneo, por el que pasaron más de 92.000 espectadores en su última edición de 2019, tiene todo el papel vendido desde hace semanas. Y en esta primera jornada de lunes ya se palpaba un buen ambiente en las instalaciones del RCT Barcelona-1899.

Y es que este precioso y tranquilo club centenario barcelonés, rodeado de pinos y ubicado en una zona privilegiada de la parte alta de la ciudad, se ha convertido más que nunca en un oasis de tenis, pero de tenis del máximo nivel.

El bullicio de otras ediciones ha dado paso tranquilos paseos, entre la pista 1, rebautizada ahora como Manolo Santana, y la pista central, que desde hace unos años tomó el nombre de Rafael Nadal.

Esa cancha donde se libraban las batallas más importantes de la jornada ante 8.000 espectadores, tiene ahora un aforo máximo de 1.000 asientos, debidamente separados entre sí y con la amplitud necesaria para prevenir el posible contagio de la COVID-19. La pista 1, cuenta con 230 localidades más.

Las colas y las aglomeraciones han desaparecido del torneo, pero su nivel tenístico se mantiene, o incluso ha aumentado sí cabe. Eso sí, el Godó 2021 se ha visto obligado a prescindir de su famoso ‘village’, donde habitualmente se reúne lo más destacado de la sociedad catalana durante esta semana.

Renunciar a su vertiente social ha sido lo más difícil para un torneo que era mucho más que un evento deportivo. Ahora, esa zona de diversión al margen del tenis donde se hacían contactos y uno se dejaba ver con cierta actitud impostada ha desaparecido, y su lugar lo ocupa un enorme restaurante con una pequeña zona de hospitalidad en el exterior.

La avenida principal, que daba acceso a las instalaciones, se ha visto acortada unos 100 metros. Y en esa pequeña calle que antes hacía las funciones de zona comercial solo quedan los servicios médicos del torneo, un cajero automático del patrocinador principal y una pequeña zona de restauración con cuatro ‘food trucks’, para quienes desean tomar un tentempié rápido o no pueden permitirse el menú del restaurante del club.

Por esa avenida principal tampoco se ve transitar a ningún tenista para atender compromisos comerciales o firmar autógrafos. La burbuja creada por la ATP obliga a los torneos a tener un acceso exclusivo para los jugadores, en el caso del Godó el que tradicionalmente utilizaba la prensa, para no mezclarse con los aficionados.

Los guardias de seguridad, que sudaban de lo lindo para contener a los fans al final de los partidos, podrán tomarse este año un merecido descanso.

También Nadal, que después de su entrenamiento de hoy ha podido pararse tranquilamente, de camino a la sala de jugadores, a ver durante un par de minutos el doble que estaban disputando Pablo Carreño y Carlos Alcaraz. Imágenes sorprendentes que deja el Godó en tiempos de pandemia.

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